miércoles, 23 de septiembre de 2009

Patio Clasificación según su estilo- Literati (Bunjin)(VIII)

Patio

  • Literati (Bunjin):Se trata de un estilo bastante peculiar de origen puramente chino. Ya desde los tiempos de la dinastía Han (206 a.c. - 220 b.c.) en China, funcionarios gubernamentales recorrían el país buscando gentes especialmente ilustradas e interesadas en temas como el arte, la filosofía, la historia, etc., para atraerlos al servicio del gobierno. Eran los llamados 'hombres de libros', los 'Literati'.Estos literati vivían una vida bastante frugal y ascética, donde el estudio y el arte consumían buena parte de su tiempo. Con el paso del tiempo acabaron desplazando su atención hacia los árboles cultivados en los jardines de aquellos palacios en los que trabajaban, trasmitiéndoles su forma de ser y de concebir el arte. Surgieron así unas formas estilizadas muy alejadas de los estilos populares que, pese a todo, no se puede decir que no tengan su fiel reflejo en la naturaleza. A orillas del mar, o creciendo en zonas donde el árbol ha debido competir por la luz, pueden encontrarse ejemplares naturales que encajan perfectamente en este estilo.

  • Son árboles en los que las normas convencionales no se aplican, han sido apartadas, más que rotas. En ellos predominan líneas ligeras, limpias y sobretodo asimétricas en las que la masa de verde se ve reducida a su mínima expresión, formando ejemplares generalmente altos y de porte elegante. Si bien también es cierto que resulta factible adaptar otros estilos.

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domingo, 20 de septiembre de 2009

Plantas Hierbas arómaticas: Cultivo de Romero

Plantas
  • Nombre científico o latino: Rosmarinus officinalis
  • Nombre común o vulgar: Romero, Romeo, Rosmarino
  • Familia: Labiatae (Labiadas).
  • Origen: Región mediterránea.
  • Etimología: el nombre viene del latín ros (rocío) y marinus (marino), por su perfume y el hecho de habitar en los acantilados costeros.
  • Arbusto leñoso y perenne que puede alcanzar los 2 m de altura.
  • Hojas aromáticas, oscuras por el dorso y plateadas por el revéz.
  • Las flores son de color azul pálido, y nacen a mediados de verano en el encuentro de las hojas con el tallo.
  • Además de como planta aromatizante, es utilizada para borduras y setos de pequeño tamaño. Las hojas secas se incluyen en las mezclas para popurrís.
  • Está indicado para las afecciones hepáticas y digestivas, propiedades que también posee la miel de romero. Tiene propiedades estimulantes, antiespasmódicas, diuréticas, vulnerarías y desinfectantes, Es un buen colagogo, es decir, activa la secreción biliar. Se emplea en estados de agotamiento y para desinfectar.
  • CULTIVO:
  • Una mata de romero, bien desarrollada, es suficiente para las necesidades de una familia.
  • Es fácil su cultivo en tiesto si éste es suficientemente grande.
  • Plantarlo en lugar protegido contra un muro o en una maceta grande que se pueda trasladar al interior o al invernadero durante el invierno si es un clima frío con heladas fuertes.
  • No es muy exigente: sólo necesita sol y suelos secos.
  • Crece muy bien en terrenos sueltos, calcáreos y ricos en humus.
  • Se puede reproducir por semillas, aunque es un método largo y complicado ya que necesitan buenas condiciones, germinando a las cuatro semanas.
  • Es preferible utilizar esquejes, que se cortan en verano. Se colocan en tierra arenosa, manteniéndose húmedos hasta que echen raíces. Después se plantan en hileras a 50 cm de distancia unas de otras y entre plantas.
  • Plagas: pulgones, psilas y ácaros.
  • RECOLECCIÓN
  • Para el uso directo, se cortan los tallos tiernos durante todo el año.
  • Para obtener la esencia de romero se cortan los tallos durante o después de la floración, y se secan inmediatamente para que no pierdan el aroma.
  • El aceite se obtiene por destilación con vapor de agua, La temperatura de secado de las hojas no debe sobrepasar los 35ºC.
  • Nunca se debe cortar más de la cuarta parte de la mata, pues se debilitaría demasiado, y no sobreviviría al corte.
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viernes, 18 de septiembre de 2009

Jardines La Flor del Ceibo - Erythrina crista-galli L

Jardines

La flor del ceibo es la flor nacional de la República Argentina. También denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº13.847/42, del 22 de diciembre de 1942. De ahí que el 22 de Noviembre se celebra el día de la Flor Nacional. También es la flor nacional de nuestro país vecino la República Oriental del Uruguay.



El Ceibo es un árbol originario de América, de la zona subtropical, no muy alto, de tronco retorcido, pertenece a la familia de las leguminosas, por lo que las semillas se guardan en vainas encorvadas. Sus flores son rojas, de un rojo carmín. Crece en las riberas del Paraná y del Río de La Plata, pero se lo puede hallar en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas a lo largo del país. La madera de ceibo es muy liviana y porosa, y se la utiliza para la construcción de balsas, colmenas, juguetes de aeromodelismo. Su presencia en parque y jardines argentinos, pone una nota de perfume y color. Y el admirador evita arrancar sus flores, debido a que sus ramas poseen una especie de aguijones.


Leyenda de la flor del ceibo
Según cuenta la leyenda la flor del ceibo nació cuando Anahí fue condenada a morir en la hoguera, después de un cruento combate entre su tribu y los guaraníes.
Por entre los árboles de la selva nativa corría Anahí. Conocía todos los rincones de la espesura, todos los pájaros que la poblaban, todas las flores. Amaba con pasión aquel suelo feraz, silvestre, que bañaban las aguas oscuras del río barroso. Y Anahí cantaba feliz en sus bosques, con una voz dulcísima, en tanto callaban los pájaros para escucharla. Subía al cielo la voz de la indiecita, y el rumor del río que iba a perderse en las islas hasta desembocar en el ancho estuario, la acompañaba. Nadie recordaba entonces que Anahí tenía un rostro poco agraciado, tanta era la belleza de su canto.
Pero un día resonó en la selva un rumor más violento que el del río, más poderoso que el de las cataratas que allá hacia el norte estremecían el aire. Retumbó en la espesura el ruido de las armas y hombres extraños de piel blanca remontaron las aguas y se internaron en la selva. La tribu de Anahí se defendió contra los invasores. Ella, junto a los suyos, luchó contra el más bravo. Nadie hubiera sospechado tanta fiereza en su cuerpecito moreno, tan pequeño. Vio caer a sus seres queridos y esto le dio fuerzas para seguir luchando, para tratar de impedir que aquellos extranjeros se adueñaran de su selva, de sus pájaros, de su río.
Un día, en el momento en que Anahí se disponía a volver a su refugio, fue apresada por dos soldados enemigos. Inútiles fueron sus esfuerzos por librarse aunque era ágil. La llevaron al campamento y la ataron a un poste, para impedir que huyera. Pero Anahí, con maña natural, rompió sus ligaduras, y valiéndose de la oscuridad de la noche, logró dar muerte al centinela.
Después intentó buscar un escondite entre sus árboles amados, pero no pudo llegar muy lejos. Sus enemigos la persiguieron y la pequeña Anahí volvió a caer en sus manos. La juzgaron con severidad: Anahí, culpable de haber matado a un soldado, debía morir en la hoguera. Y la sentencia se cumplió. La indiecita fue atada a un árbol de anchas hojas y a sus pies apilaron leña, a la que dieron fuego. las llamas subieron rápidamente envolviendo el tronco del árbol y el frágil cuerpo de Anahí, que pareció también una roja llamarada. Ante el asombro de los que contemplaban la escena, Anahí comenzó de pronto a cantar. Era como una invocación a su selva, a su tierra, a la que entregaba su corazón antes de morir. Su voz dulcísima estremeció a la noche, y la luz del nuevo día pareció responder a su llamado.
Con los primeros rayos del sol, se apagaron las llamas que envolvían Anahí. Entonces, los rudos soldados que la habían sentenciado quedaron mudos y paralizados. El cuerpo moreno de la indiecita se había transformado en un manojo de flores, rojas como las llamas que la envolvieron, hermosas como no había sido nunca la pequeña, maravillosas como su corazón apasionadamente enamorado de su tierra, adornando el árbol que la había sostenido.
Así nació el ceibo, la rara flor encarnada que ilumina los bosques de la mesopotamia argentina. La flor del ceibo que encarna el alma pura y altiva de una raza que ya no existe.



Para ampliar información:
www.ambiente.gov.ar/?idarticulo=680 -